Campañas navales de la Independencia

De La Venciclopedia

Panorama general de las hostilidades navales: Más adelante se describen únicamente algunas de las principales campañas navales del período emancipador, realizadas en aguas venezolanas marítimas, lacustres o fluviales, pero debe tenerse en cuenta que tanto los buques patriotas como los realistas mantuvieron una actividad constante durante el conflicto, si bien no siempre estaban organizados en escuadras para la ejecución de una campaña. Unas veces las fuerzas navales bloqueaban costas y puertos, o los defendían de los bloqueadores; otras veces apoyaban las operaciones de las fuerzas terrestres; en otras ocasiones transportaban a su destino expediciones militares; otras, en fin; cruzaban en alta mar en busca de naves de guerra del adversario, o para entorpecer su comercio capturando a sus barcos mercantes. En todas esas acciones, además de las fuerzas navales de cada Estado propiamente dichas, participaron gran número de corsarios, especialmente en el campo republicano. Durante la Primera República, el comisionado regio español Antonio Ignacio Cortabarría dispuso, en 1810 desde Puerto Rico, el bloqueo de las costas de las zonas revolucionarias de Venezuela y en especial de los puertos de Cumaná, La Guaira y Puerto Cabello. En esas actividades se destacó el corsario realista Juan Gabazo. En la campaña del marqués del Toro contra Coro en 1810 no intervinieron las fuerzas navales republicanas, pero estas sí tuvieron participación, igual que las realistas, en aguas del río Orinoco durante la campaña de Guayana, en 1811-1812. A mediados de 1811, buques de guerra y corsarios españoles enviados desde Puerto Rico por el comisionado regio Antonio Ignacio Cortabarría cruzaron frente a las costas venezolanas e intentaron un desembarco en las inmediaciones de Cumaná, que fue rechazado. Fuerzas navales republicanas, al mando de Felipe Esteves, se enfrentaron en la zona de Chichiriviche y Tucacas a los buques realistas del corsario Juan Gabazo, sin lograr destruirlo del todo. El bloqueo, ordenado por Cortabarría, no logró impedir la navegación comercial costanera entre los puertos de Cumaná, Barcelona, La Guaira, Puerto Cabello y puntos intermedios, o la navegación de altura desde o hacia ellos, pero sí la obstaculizó. Perdida la Primera República, las tropas del general Santiago Mariño, que desembarcaron a mediados de enero de 1813 en Güiria, iniciando la campaña libertadora de oriente, derrotaron en ese puerto al corsario Gabazo y le obligaron a retirarse; posteriormente, buques de guerra españoles, al mando de Francisco de Sales Echeverría, bloquearon a Mariño en Güiria hasta que la escuadra patriota de la isla de Margarita, con el apoyo de corsarios incorporados a la causa de Venezuela, como José Bianchi, los obligaron a retirarse. A comienzos de agosto de ese año, mientras Mariño atacaba por tierra a la ciudad de Cumaná, las fuerzas navales de la República bloqueaban el puerto; al abandonar los realistas la ciudad, intentando romper dicho bloqueo, se produjeron violentos encuentros cerca de la costa y luego en mar abierto; alguno de los barcos realistas fue capturado, pero la mayoría logró escapar. Desde fines de 1813, hasta mediados de 1814, los buques margariteños y del oriente, unidos a los de La Guaira, mantuvieron esporádicamente el bloqueo marítimo de Puerto Cabello que sitiaban por tierra las tropas del general Simón Bolívar. En abril de 1815, la llegada a aguas venezolanas de la poderosa escuadra española, que conducía a su bordo la expedición del general Pablo Morillo, le dio a los realistas el dominio del mar en esta región hasta que dicha escuadra se trasladó a la costas de Nueva Granada para atacar a Cartagena; durante la permanencia de esos buques españoles en aguas de Margarita, Cubagua y Coche se produjo el 24 de abril de 1815 el incendio y hundimiento del navío San Pedro Alcántara cerca de la última de las mencionadas islas. A partir de marzo de 1816, cuando zarpa de Haití la Expedición de Los Cayos, la escuadra republicana, al mando del almirante Luis Brión, empieza a restablecer el equilibrio del poder en las aguas venezolanas. Uno de los primeros episodios es la batalla naval de Los Frailes (2.5.1816), en la cual son derrotados los buques realistas que patrullan las costas de Margarita. Desde entonces, esta isla se convierte en la base de numerosos corsarios que bajo el pabellón venezolano persiguen a los barcos mercantes españoles y combaten contra los de guerra. En 1817, la penetración en el Orinoco de la escuadra patriota, al mando de Brión, resulta decisiva para la liberación de Guayana. Durante los años siguientes, las fuerzas navales conducen a Guayana armamento y voluntarios extranjeros desde las Antillas, y participan en acciones combinadas navales-terrestres en el oriente de Venezuela y en las costas de Nueva Granada. En 1822-1823, a raíz de la ocupación de Maracaibo por las fuerzas del mariscal de campo Francisco Tomás Morales, la guerra marítima se desplaza hacia occidente y culmina con la victoria de la escuadra republicana al mando del almirante José Padilla -el 24 de julio de 1823- en la batalla del lago de Maracaibo.

Expedición Mirandina (1806): Puede considerarse que las campañas navales de la Independencia empiezan el 2 de febrero de 1806, cuando del puerto de Nueva York salió el general Francisco de Miranda con el bergantín Leander, de 18 cañones, en su proyectada expedición libertadora de Venezuela, como acción inicial de la empresa emancipadora de América del Sur. El 20 de febrero de ese año llegó el Leander al puerto de Jacmel (Haití), donde concluyó Miranda la organización de su flotilla con la adquisición de las 2 goletas, Bacchus y Bee. El 28 del mismo mes, la flotilla levó anclas rumbo a Venezuela. Traía armas y municiones, una imprenta y 2 banderas: una con los colores amarillo, azul y rojo, y otra azul con 2 círculos blancos, y en el asta, un gallardete rojo con la leyenda «Muera la Tiranía y Viva la Libertad». El 11 de abril, la expedición tocó en Aruba para hacer aguada y obtener algunos suministros. Cinco días permanecieron en Aruba, durante los cuales la gente de Miranda estuvo empleada en ejercicios. Las autoridades españolas estaban informadas de las operaciones de Miranda y, al arribar la expedición a las costas de Ocumare el 27 de abril, ya la esperaban. En la mañana del día siguiente fue atacada por 2 buques: el bergantín Argos y la corbeta Ceres, bajo el mando del teniente de navío Agustín Blanco Maldonado. Después de un corto combate, los expedicionarios fueron derrotados; en manos realistas quedaron las 2 goletas y unos 50 prisioneros. El Leander escapó a Trinidad. Los prisioneros capturados fueron conducidos a Puerto Cabello y ahorcados 10 de ellos. Con ayuda inglesa, el general Miranda preparó una segunda expedición, la cual salió de Trinidad en julio del mismo año. Estaba integrada por unos 400 hombres, repartidos en 10 buques. En la noche del 2 de agosto se hallaba frente al puerto de La Vela de Coro. El 3 se llevó a cabo el desembarco y después de breve combate, el puerto y sus instalaciones quedaron en poder de los invasores, quienes izaron en el fuerte de La Vela el tricolor mirandino. El jefe expedicionario continuó su marcha hacia la ciudad de Coro, la cual fue tomada el 4. Para atraer a los pobladores, que habían abandonado la ciudad, el general Miranda envió comisiones y publicó proclamas; pero fueron pocos los que respondieron al llamado. El 10 del mismo mes retornó al puerto de La Vela y desde allí dirigió nuevas solicitudes de auxilio a lord Thomas A. Cochrane, al almirante James Richard Dacres en Jamaica y al gobernador de aquella Antilla; escribió al obispo de Mérida, quien a la sazón se hallaba en territorio de Coro, proponiéndole un entente; también lo hizo al Ayuntamiento. Por su parte, el teniente coronel Juan de Salas, comandante militar de Coro, había despachado mensajeros en solicitud de ayuda. El gobernador y capitán general de Venezuela, Manuel Guevara Vasconcelos, levantó una fuerza de unos 1.500 hombres para oponerlos a Miranda y este -viendo que todo esfuerzo que hiciese le conduciría al fracaso- decidió abandonar la empresa. El 13 de dicho mes se reembarcó con sus tropas, rumbo a la isla de Aruba.

Operaciones en Guayana (1811-1812): La provincia de Guayana, adherida a la Confederación venezolana, el 1 de mayo de 1810, había contrarrevolucionado el 3 de julio del mismo año y para someterla el gobierno de Caracas organizó una fuerza expedicionaria, bajo el mando del coronel Francisco González Moreno, secundado por los coroneles Manuel Villapol y Francisco Javier de Sola, quienes marcharon por diferentes direcciones para acercarse a la margen izquierda del Orinoco. Antes de que los republicanos lanzasen su ofensiva, los realistas, desde Guayana, ejecutaron sendos ataques contra Soledad y Barrancas (3 y 8.4.1811, respectivamente), con resultado indeciso. El 28 de septiembre del mismo año, las fuerzas procedentes de Cumaná, bajo el mando del coronel Villapol, derrotaron a los realistas mandados por el coronel Lorenzo Fernández de la Hoz, en la batalla del Caratal, en las cercanías de Barrancas. Para cooperar con estas operaciones, se había organizado en Cumaná una división naval con las lanchas Caracas y Barinas, mandadas, respectivamente, por el alférez de navío Felipe Esteves y el alférez de fragata Agustín Armario; el bergantín corsario Botón de Rosa, regido por el capitán Juan Bautista Bideau, y 16 embarcaciones menores; esta expedición zarpó de Cumaná, a mediados de febrero de 1812, bajo las órdenes de Esteves, con Bideau de segundo. A bordo iba el coronel Juan Bautista Arismendi con 40 soldados de Margarita. Al iniciar su campaña fluvial, penetró en el Orinoco el 27 de febrero por el caño Pedernales y, donde este se junta con el caño Macareo, se encontró con la escuadrilla realista, apostada allí para disputarle el paso. Se trabó un combate que duró más de 2 horas, transcurridas las cuales se declararon en derrota los buques realistas, los cuales se retiraron hasta las fortalezas de la vieja Guayana. Viendo los republicanos libre el paso, continuaron remontando el río en busca de las tropas terrestres y, encontrando en Barrancas las de los coroneles González Moreno y Villapol, las trasladaron a las inmediaciones de Angostura; las del coronel de Sola habían pasado a la margen derecha, pues tenía la misión de sitiar la ciudad de Angostura, operación que fue iniciada el 22 de marzo de 1812. Las acciones de Sola terminaron en fracaso el 26 de marzo, cuando los sitiados hicieron una salida de la plaza y atacaron a los republicanos y los obligaron a retirarse. Entre tanto, la escuadrilla de Esteves fue enviada a ocupar la ensenada de Sorondo, en la margen izquierda del Orinoco, para que vigilase los movimientos de los buques realistas que se habían guarecido bajo el fuego de las fortalezas. Informados de este movimiento, los realistas reunieron sus fuerzas navales en la Vieja Guayana bajo las órdenes del teniente coronel José Chastre quien, reforzándolas con buques mayores bien tripulados y armados, zarpó contra aquéllas y, el 26 de dicho mes, las atacó en su fondeadero y les infirió daños de consideración debido a que, aunque superiores en número, eran inferiores en calidad. La acción se reanudó al siguiente día; los republicanos se defendieron hasta que, agotadas las municiones y ante la inminencia del fracaso, Esteves tomó la decisión de incendiar todos los buques. Las pérdidas de los republicanos fueron de 200 muertos, 159 heridos, 28 buques, 30 cañones, 160 fusiles y 39 quintales de pólvora, que el adversario no pudo utilizar, aun cuando quedó con el completo dominio del Orinoco. El capitán Juan Bautista Bideau logró sacar el bergantín Botón de Rosa de aquel cerco de fuego para, navegando aguas abajo, salir al mar hasta arribar al puerto de La Guaira con la noticia del fracaso.

Operaciones para la liberación de Guayana (1817): Para los primeros días de julio de 1817, el almirante Luis Brión se hallaba en Margarita organizando una expedición naval contra Guayana; a sus órdenes estaban el capitán de navío Antonio Díaz y su hermano Fernando, a quienes envió adelante con varios buques en auxilio de las tropas republicanas que, por orden del general en jefe Simón Bolívar, marchaban a establecer el asedio de aquella provincia. Con la debida anticipación salió Fernando Díaz al mando de 3 flecheras y con instrucciones de penetrar por el caño Macareo -recorriéndolo hasta el Orinoco- y bajar luego a encontrarse con la escuadra que por el mismo debía remontar; pero al llegar al río, el 7 de dicho mes, se encontró con las fuerzas sutiles del apostadero de la vieja Guayana, en número de 11 embarcaciones de porte superior, al mando del capitán Antonio Albaredes. Allí se empeñó un combate en el cual los republicanos fueron derrotados y pasados a cuchillo; excepto unos pocos hombres que escaparon y llevaron al comandante Antonio Díaz la noticia de lo ocurrido y, aconteció que como este marchaba a la vanguardia con otras 3 flecheras, resolvió seguir en busca de su adversario. Los realistas continuaron aguas abajo; pero a poco fueron interceptados por Antonio Díaz frente a la isla de Pagayos. Inmediatamente se entabló un nuevo combate, con victoria para los republicanos (8.7.1817). Los realistas se retiraron hacia las fortalezas de la vieja Guayana y los republicanos hacia el Guarapiche a reparar sus naves. La acción de Pagayos abrió para los republicanos la navegación por el Orinoco y así la escuadra del almirante Brión pudo remontar hasta Casacoima, donde le esperaba el general Bolívar. Tan pronto como el brigadier Miguel de la Torre tuvo noticia de la presencia de Brión en el Orinoco y que las fuerzas sutiles realistas se habían retirado después del combate de Pagayos, resolvió evacuar la plaza de Angostura. Treinta buques, de los cuales 12 de guerra, componían la escuadrilla. Además de los 2.000 combatientes se embarcaron, el 17 de julio, unos 1.800 habitantes de la ciudad. El mando de la escuadrilla correspondió al capitán de fragata Fernando Lizarza y a su segundo el capitán de fragata Francisco de Sales Echeverría. El embarco se efectuó bajo los fuegos de las tropas del general José Francisco Bermúdez quien, el 18, procedió a ocupar la plaza. El 19 del mismo mes, la escuadrilla realista llegó a los castillos de la vieja Guayana, y de esta plaza emprendieron los realistas su retirada definitiva el 3 de agosto de dicho año. El convoy se puso en marcha bajo los fuegos de los republicanos apostados en los cerros que conducen a los fuertes; dirigidas por el general de brigada José Antonio Anzoátegui las tropas ocuparon los castillos; mientras que el general Bolívar pasó a Cabrián con 2 batallones a sostener la escuadra. La escuadra realista constaba de una corbeta, 8 goletas, un bergantín, una polacra, un guaira, una balandra, 6 lanchas cañoneras, 4 flecheras, una bombarda, 12 transportes principales y muchos menores. Con la esperanza de recibir socorros del general Pablo Morillo, quien se hallaba en Margarita, el brigadier Miguel de la Torre se había detenido 15 días en la vieja Guayana, sitiada por los republicanos; pero, acosados por el hambre y toda clase de miserias, el jefe realista tomó la decisión de abandonar aquella plaza. Durante la retirada, el día 3 de agosto, los realistas empeñaron en Cabrián un combate contra la escuadra de Brión, con el propósito de librarse de la presión de la persecución. La batalla se decidió en favor de los republicanos. Al final del día, los realistas emprendieron la retirada hacia los brazos del Orinoco. La escuadra republicana capturó un bergantín y 3 goletas en la noche del 3 de agosto y -avanzada esta- 2 buques de Brión atacaron frente a la isla de Tórtola la corbeta Merced, la goleta Carmen y otros buques. Al anochecer del día 4 de agosto se llevó a cabo otro combate frente a la isla Sacupana, pero sin mayores consecuencias. En mar abierto los buques de Brión siguieron haciendo presas importantes, entre otras, la goleta transporte Baguier y la Dolores. El 9 de agosto, arribaron los realistas a la isla de Granada.

Operaciones en oriente en 1819: En 1819, el almirante Luis Brión llevó a cabo en el oriente de Venezuela operaciones en apoyo de las que desarrollaba el general de división Rafael Urdaneta contra Barcelona y Cumaná. El 15 de julio de dicho año, la escuadra transportó hasta Pozuelos las tropas de Urdaneta. El 17 desembarcaron las tropas y avanzaron hacia la ciudad de Barcelona, la cual fue ocupada el 18. Mientras que ese día, el almirante Brión tomó el morro de Barcelona, posiciones fortificadas de los realistas a cargo del coronel Juan Saint Just. Después de esta acción, Brión regresó a Juangriego.

Operaciones sobre Maracaibo (1822-1823): En 1822 el general José Padilla, comandante general del tercer departamento de Marina, organizaba en Cartagena de Indias una campaña naval contra Maracaibo, donde se hallaba el cuartel general del mariscal de campo Francisco Tomás Morales. A principios de 1823, cuando hacía un crucero cerca de Río Hacha, el capitán de navío Renato Beluche, comandante de la primera división de la escuadra bloqueadora, se encontró con la goleta inglesa Valerosa, procedente de Maracaibo; su capitán informó que Morales tenía 2.000 hombres bien vestidos y armados y 1.000 sin armas, con un escuadrón de caballería desmontado. Basado en esta información, Beluche fue a situarse en el puerto de Los Taques para efectuar cruceros en la boca del Saco de Maracaibo y privar a los realistas de recursos y auxilios, mientras se iban concentrando allí las demás embarcaciones que se estaban preparando en Santa Marta y que serían conducidas junto con las de Cartagena por el general José Padilla. Al arribar este, asumió la dirección de las operaciones en su carácter de comandante general de la escuadra. Después de haber recibido algunos refuerzos que había solicitado al intendente de Venezuela, el general Padilla, previa la consulta a una Junta de Guerra, decidió forzar la barra de Maracaibo y ocupar el lago, vista la posibilidad de aumento del poder combativo de las fuerzas navales realistas. La operación se inició el 5 de mayo, cuando todos los buques se hicieron a la vela, tomando la Constitución el derrotero, seguida de 10 buques y una respetable división de fuerzas sutiles. Fondearon el 7 frente al castillo San Carlos y desde allí iniciaron la penetración en el lago, donde libraron combates parciales contra las fuerzas navales realistas, hasta el 24 de julio de 1823, cuando se libró la acción decisiva contra toda la escuadra realista mandada por el capitán de navío Ángel Laborde. En 2 horas de combate, la victoria se decidió por las armas de la República; triunfo que señaló el camino de las negociaciones que inició el mariscal de campo Morales para su capitulación ante las fuerzas republicanas, lo cual se llevó a cabo el 3 de agosto del mismo año. Mediante esta capitulación, Morales hacía entrega del resto de los buques realistas, la plaza de Maracaibo, el castillo de San Carlos, así como todos los puntos que ocupaban entonces sus tropas. Concluido el tratado, los realistas abandonaron el territorio nacional el 15 del mismo mes, siendoconducidos a Cuba por buques de la armada republicana.

Temas relacionados: Campaña de Guayana; Campaña de Maracaibo; Campaña de Oriente; Expedición de Francisco de Miranda; Expedición de Los Cayos de San Luis; Expedición de Jacmel; Expedición de Pablo Morillo; Maracaibo, batalla naval del lago de; Sorondo, batalla fluvial de.

Autor: Francisco Alejandro Vargas, Manuel Pérez Vila Bibliografía directa: Acosta Rodríguez, Luis José. Visión histórica sobre la batalla naval de Maracaibo. Caracas: Ministerio de Educación, 1973; Eljuri-Yunez, Antonio R. Y así se rubricó la Independencia: la batalla naval del lago de Maracaibo. 3a ed. Caracas: Comisión para el Sesquicentenario de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, 1973; González C., Lucidio. Cronología epistolar del Libertador sobre la batalla del lago de Maracaibo. [Maracaibo] Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro del Estado Zulia, [1983]; Jurado Toro, Bernardo. La batalla naval del lago de Maracaibo, librada el 24 de julio de 1823.[Caracas: Imprenta Municipal, 1974]; Millares Carlo, Agustín, comp. Documentación realista sobre la batalla naval del lago de Maracaibo. [Maracaibo]: Fundación Rotaria de Maracaibo, 1973; Pérez Tenreiro, Tomás. Génesis y consecuencias de la última campaña realista en Venezuela: Batalla naval de Maracaibo, 1827. Caracas: Italgráfica, 1973; Vargas, Francisco Alejandro. Batalla naval de Maracaibo. Caracas: Monte Ávila, c. 1973; --. Batalla naval de Maracaibo, y, el bolivariano José Prudencio Padilla. [Maracaibo: Comisión del Ministerio de la Defensa para el Sesquicentenario de la Batalla Naval de Maracaibo], 1973;--. Historia naval de Venezuela. 2a ed. Caracas: Comandancia General de la Armada, 1994. 5 vols.