Asamblea de San Diego de Cabrutica

De La Venciclopedia

El 25 de mayo de 1816, previamente convocados por el dirigente civil abogado Miguel Peña, se reunieron en la iglesia parroquial de San Diego de Cabrutica (hoy parroquia del municipio José Gregorio Monagas del estado Anzoátegui) los coroneles José Tadeo Monagas y Andrés Rojas y el teniente coronel Pedro Zaraza, comandantes que eran de las divisiones que habían obrado contra los realistas en las provincias de Cumaná, Barcelona y Caracas. Asistieron acompañados por los oficiales de sus respectivas unidades; 85 en total. El propósito de esta asamblea era el de tratar y decidir sobre asuntos de interés público. Para la fecha, la situación de los republicanos en Venezuela era la siguiente: ese mismo día, el general en jefe Simón Bolívar reembarcó sus tropas en Juangriego, rumbo a Carúpano, en la prosecución de las operaciones que, bajo el nombre de Expedición de Los Cayos, había culminado el 3 de ese mes su primera etapa con un desembarco en Margarita; en Apure opera el general José Antonio Páez, quien ha obtenido algunos triunfos sobre las fuerzas realistas; en Caicara se halla el general Manuel Cedeño desde comienzos de año y llevando a cabo operaciones de hostigamiento, y en las provincias de Barcelona y Cumaná el coronel José Tadeo Monagas y el teniente coronel Pedro Zaraza mantienen viva la resistencia contra los realistas, mediante acciones de guerra de guerrillas. El resto del país está bajo el dominio de los realistas, casi en su totalidad. Cuando se hizo la convocatoria de la asamblea, los autores de la misma desconocían el arribo del general Bolívar a oriente con su expedición procedente de Haití; en aquellos momentos solo veían la actuación de los núcleos de resistencia antes citados, en sus propias áreas de operaciones y carentes de un comando que coordinase sus esfuerzos. La primera tarea de los asambleístas fue la designación de Miguel Peña para presidente de la asamblea y del teniente coronel Carlos Padrón para secretario. Al abrir la sesión, el presidente hizo ver las pocas ventajas que tenían los republicanos frente a los realistas si continuaban divididos; si persistía la insubordinación de los soldados, los cuales se pasaban de unos comandantes a otros con la excusa de que eran libres; si no se atacaba la impunidad de los delitos, y habló también de la facilidad de los mandos y gobierno realistas para destruir las pequeñas fuerzas republicanas. Concluyó Peña con la recomendación de erigirse bajo la autoridad de un solo jefe y desde luego, provisto de facultad para establecer leyes, dirimir contiendas, premiar las virtudes y castigar los delitos. La junta, por unanimidad, acordó lo siguiente: 1. Nombramiento de un jefe con el encargo de organizar, mandar y dirigir las operaciones militares. 2. Que la autoridad confiada a este jefe fuese interina hasta que variasen las circunstancias que habían dado origen a la asamblea. 3. Nombramiento de un segundo jefe. 4. Designación de un Consejo Militar, con carácter permanente e integrado por cinco miembros elegidos por todos los oficiales. 5. El jefe nombrado no podrá obrar en las operaciones de la guerra sin antes escuchar la opinión del Consejo Militar; esto en lo referente a empeñar acciones campales o parciales, retirarse en presencia del enemigo y a otros casos de gravedad; el jefe no estará obligado a seguir necesariamente la opinión del Consejo; en todo caso será responsable de los resultados. 6. El Consejo Militar podrá convocar junta general de oficiales para tratar asuntos cuya importancia así lo justifique. 7. El jefe nombrado debe instituir un gobierno civil, acorde con las circunstancias del momento. Después de estos acuerdos, la junta procedió a la elección del comandante general (general en jefe, como decían), del segundo jefe y del Consejo Militar. Para el primer cargo la votación favoreció al coronel José Tadeo Monagas y al teniente coronel Pedro Zaraza para el segundo. El Consejo quedó constituido por el coronel Andrés Rojas, los tenientes coroneles Carlos Padrón y Jesús Barreto y los capitanes Javier Rojas y Jerónimo Urquiola. A continuación de este acto, el presidente de la Asamblea, con la mayor parte de los oficiales que habían participado en la misma, anunció a las tropas, formadas frente al templo, las decisiones que se habían tomado e hizo la presentación del comandante general recién nombrado, a quien puso en sus manos un estandarte. El coronel Monagas procedió a tomar juramento a las tropas, y hecho esto, desfilaron delante del pabellón. Terminados estos actos, los oficiales pasaron al interior del templo, donde fue oficiado un tedéum, con lo cual concluyó la asamblea. La acción de los acuerdos de esta asamblea fue de corta duración, pues en agosto Monagas y Zaraza se incorporaron a las fuerzas que, desde Choroní, conducía el general de brigada Gregor Mac Gregor (Retirada de los Seiscientos) y en septiembre todas las tropas reunidas en Barcelona quedaron bajo el mando del general de división Manuel Piar.

Tema relacionado: Asambleas.

Autor: Héctor Bencomo Barrios