El violinista enfermo es un oleo sobre tela de 113,4 x 150,7 centímetros pintado por Cristóbal Rojas en 1886, y uno de las obras más importantes de su carrera.

El violinista enfermo (1886)

En su motivo típico de pobreza y desolación, en el cuadro se observa a un muchacho enfermo en una atmósfera de privación que sobrepasa la evidente ausencia de bienes materiales. Es un ambiente sombrío en el cual la luz del sol apenas penetra por una ventana.

Debido a su visión negativa de la vida, Rojas pone a este muchacho al umbral de la muerte en una cama desvencijada. A su derecha, el rostro de su madre traduce el cansancio de noches en vela y refleja una impotencia absoluta mientras abraza a otro hijo. A la izquierda, abandonadas en una vieja silla, están unas partituras mientras que sobre la sucia pared, cuelga una cruz desequilibrada que refleja la soledad inutilidad de cualquier esfuerzo por salvarse.

En comparación, "El niño enfermo", un cuadro similar de Arturo Michelena, refleja todo lo contrario a pesar de estar compuesto de la misma manera.

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